Inmersión lingüística en UK III: luces y sombras

Inmersión lingüística en UK III: luces y sombras

El tema de la inmersión lingüística en UK tiene claroscuros.

María nos ha dejado claro que a ella le resultó muy ventajoso contar con la ayuda de un tutor que da clases one to one. Ha disfrutado mucho de la metodología tan organizada que tenía Simon y ése es uno de los motivos por los cuales le gustaría repetir en Brighton.

Aunque, para ser objetiva, en esta parte de la entrevista María comenta también los aspectos más negativos que pudo percibir durante su estancia en el Reino Unido.

 

#1 Cultura y relación con los niños de la familia

M:  Por la tranquilidad del ambiente de Brighton, Alicia desarrolló mucho la creatividad, realizando actividades como pintura, papiroflexia (u origami) y trabajos manuales en general.  Y tuvo también oportunidad de compartir actividades con niños diferentes, ya que en el campamento había niños autistas integrados de manera natural en su mismo grupo y ella vio eso como normal.

Además de la creatividad, Alicia pudo desarrollar incluso su nacionalismo.  Yo me quedé sorprendida. Como a mí me gusta tanto cómo se vive en Reino Unido siempre hablo de sus cosas positivas sin darme ni cuenta. Esto quizá podría parecer peyorativo puesto que se hace una comparación de cómo se hacen las cosas en un sitio o en otro. Aunque yo no tuviese esa intención, Alicia se llegó a enfadar conmigo: “¿Por qué hablas tan mal de tu país? ¡No entiendo!” Le salió la vena nacionalista.

M. G: Yo creo que el sentimiento nacionalista nos sale a todos cuando estamos fuera porque se establecen las diferencias culturales.

Los niños que vivían en la casa eran “super” educados y casi ni molestaban. Alicia se integró bien con ellos, aunque entabló relación más cercana con la pequeña de la casa, que tendría unos cinco años.

Cuando regresaron después de pasar unos pocos días visitado a los abuelos, la niña mostró un cambio en su comportamiento ya que comenzó, de forma inesperada, a pegar a Alicia. María no quería prestar demasiada atención (seguramente era por celos) pero un día Alicia entró muy enfadada a la habitación, diciendo que a otra niña le daba puñetazos y patadas.  Alicia es una niña que no miente habitualmente y María no tenía por qué dudar de la palabra de su hija, así tuvo que tomar cartas en el asunto. Habló con la madre ¡y se armó la revolución! Todos en aquella familia estaban desconcertados por el comportamiento extraño de la más pequeña. En todo momento a ellos se les veía muy atentos con la educación de sus hijos. No le encontraban explicación. Lo atribuían a la ingesta excesiva de dulces durante los días que estuvieron fuera de casa. Finalmente, la madre habló con Sady, todo volvió a la normalidad y las niñas se hicieron amigas nuevamente.

 

#2 ¿Contratarías un seguro  familiar?

El otro tema “espinoso” que María desea comentar, para completar un poco el panorama de la inmersión lingüística en UK,  tiene que ver con el seguro contratado desde España.

La planificación de este viaje incluía también unos días en Edimburgo, también por la plataforma de AirBnB (como hemos comentado en la primera parte de esta entrevista) María contrató especialmente un seguro familiar por 35 días.

M:  El seguro lo contraté por estar respaldada el caso de que me pasara algo o no podía cuidar a Alicia. Además, mi suegro estaba enfermo y quería asegurarme que podíamos volver a Madrid en cualquier momento.

Y efectivamente, el estado de salud del suegro se agravó y tuvieron que regresar del Reino Unido antes de lo previsto.

M:  En la compañía aérea me dijeron que no pasaba nada. Sólo tenía que comprar el billete. El seguro cubría el billete de avión de regreso para ambas y dos trayectos en taxi.

Al llegar a Madrid, María se lleva la sorpresa cuando el seguro le informa que no le van a reintegrar nada:  el suegro “no es familiar directo” y, por tanto, no está cubierto por la póliza.

M: Me fui pensando que mi suegro era mi suegro a todos los efectos y lo es. Los seguros son unos sinvergüenzas, esto quiero que figure. Sobre todo, el seguro de Protección Familiar el de ATI O ITI.

Eso no lo volvería a hacer. No contrataría ningún seguro. ¡No se lo recomiendo a nadie!

M. G: ¿Ningún tipo de seguro?

M: La compañía de seguros a día de hoy no ha hecho más que dar vueltas.  Por el vuelo que Ángel no realizó, la empresa de aviación (Ryanair) nos ha dado un voucher, un cupón por el valor de billete. No nos ha dado el dinero, pero puedes volar con ellos, por 6 meses y no es nominal.

En cambio, el seguro nos pide que renunciemos a ese voucher de Ryanair sin asegurarnos si nos van pagar o no.

Además, el seguro que María contrató no incluía vacaciones no disfrutadas, aunque a día de hoy no sabe si fue un error no contratarlas o si lo hizo bien, porque no se ha sentido respaldada por la compañía de seguros.

M:  En el caso mío y de Alicia aún no sabemos si nos van a devolver el dinero, pero me dirigí a AirBnB y ellos, en cuestión de unos pocos días, me devolvieron la totalidad del dinero por la casa que tenía contratada en Edimburgo.

Esto indica que las compañías responden, no necesitas un seguro.

M.G.: Al menos, algunas compañías…. Porque AirBnB es una plataforma y Ryanair, a pesar de ser una aerolínea de las llamadas “de bajo coste”, te ha devuelto todo. No te da el dinero, pero no te deja sin nada.

 

#3  ¿Tarjeta sanitaria?

La mayoría de gente que sigue este blog son profesores y yo personalmente digo a la gente que no es necesario sacarse la tarjeta europea sanitaria, pero me interesa conocer la opinión de María sobre este tema:

M.G.: El seguro de viaje que no te ha servido para nada ¿y el seguro de salud?

M:  En cuanto a sanidad, tú con tu Seguridad Social vas allí a cualquier sitio, a cualquier hospital público. Yo tenía la tarjeta de MUFACE y si me hubiera puesto enferma ya hubiera buscado yo la forma. No hubiera utilizado el seguro, porque si ponen problemas para esto del viaje de vuelta, no me quiero ni imaginar ante un problema serio de salud.

Sí hubiera utilizado el seguro en caso de no poder atender a Alicia, pero visto lo visto ¡menuda ayuda! me hubieran prestado. Hubieran puesto excusas…  Me cabe la duda.

Evidentemente, no se trata del coste del seguro, sino de que la cobertura ofrecida no es lo que en realidad María ha recibido. La recomendación es asegurarse de que la póliza cubra lo que uno quiere realmente para no llevarse sorpresas.

 

#4 ¿Cuánto pondrías de presupuesto de gasto diario?

M.G.: Hablando de dinero… en una estancia allí, haciendo una vida normal con un niño ¿cuánto puedes gastar al día?

M: Divide 5000 entre 26: 192€ por día aproximadamente. Está incluido todo desde el mismo día que salí de mi casa: billete de avión, comidas (ten en cuenta que yo me hacía el desayuno y comida), actividades, e incluidas también mis clases de inglés. Todo.

María ha ido mirando con lupa los precios, porque reconoce que si se hubiera “despistado” se le hubiera ido mucho más dinero.

M.G.: ¿Qué es lo que te ha parecido más caro?

M: el transporte. Si vas por 15 días y tienes que moverte en autobús, te sale a cuenta cogerte el abono mensual (28 días = £72 /día) aunque sea por menos días.

M. G.: ¿La comida te pareció cara?

M: No, no me pareció excesivamente cara, lo mismo que te gastas aquí en euros, te gastas allí en libras, teniendo en cuenta que ellos manejan libras.

Y lo mismo el alojamiento, que me pareció barato porque… ¡vete aquí a un apartamento en la playa 15 días en Agosto! Yo he estado 4 semanas por 1400€, pero aquí los 2000€ no te los quita nadie.

Los espectáculos, el cine y la entrada a los museos es algo que sí me pareció caro.

Mientras Alicia se va a practicar un rato en su piano, damos por cerrada esta charla tan tan interesante… ¡Muchísimas gracias, María por tu valiosa aportación!

Seguro que se abren más interrogantes al leer esta serie de posts sobre inmersión lingüística en UK para aquellas personas que están planteándoselo a corto plazo, sobre todo porque cuando vas con niños no es lo mismo que cuando vas solo.

Sé que los seguros y la cobertura sanitaria son temas que pueden preocupar a muchos, pero para eso, ¡aquí me tienes! Plantea tu pregunta en los comentarios, que con mucho gusto te orientaré al respecto.

Cuéntame .. ¿qué te parece? ¿te irías? ¿cómo?

 

Inmersión en UK con niños (II): Actividades diarias

Inmersión en UK con niños (II): Actividades diarias

En el artículo anterior, junto a María y Alicia (madre e hija) dimos los primeros pasos de una inmersión en el Reino Unido.

Ellas contrataron una estancia de 26 días en Brighton, en el Bed and Breakfast de una familia con niños, pensando que la integración sería completa, pero poco a poco fueron encontrándose con ciertas diferencias culturales.

#1 Diferencias culturales

Nos lo cuenta María:

M: Hubo unos días, cuando les dieron las vacaciones a los niños, que se fueron a visitar a los abuelos. El abuelo cumplía setenta años y ellos estuvieron como cinco o seis días fuera.  Desafortunadamente ésto coincidió con el cumpleaños de Alicia, con lo cual Alicia se vio con que el día de su cumpleaños no tenía niños para celebrar el cumpleaños.

Se pasó el día realmente muy triste y lo pasó mal, pero bueno, Alicia emocionalmente tira pa’ lante . “Pero ¿cómo puede ser que se vayan, si es mi cumpleaños?”, me decía.

Ella ahora mismo no tiene rencor, pero afecto tampoco. Ella no entendía que no eran amigos y, aun así, es muy duro para una niña que llegas y lo primero que ve es que están comiendo y no nos dicen si queremos comer. Lo segundo, “¿Por qué se van si es mi cumpleaños? ¡Es que no lo entiendo!”, decía.

Y casi se excusaban, los pobres. En el fondo se dieron cuenta de que era doloroso para Alicia. “Pero a su abuelo le pueden ver muchos días. Por una vez que estoy yo aquí, no sé por qué se tienen que ir”, decía.

 

#2 Campamentos de verano

La estancia de María y Alicia en aquella casa de Brighton podría dividirse en los días en que Alicia tenía campamento (que fueron como 9 días) y los que no. Antes de que Alicia se despertara María hacía sus deberes y estudiaba.

M. G.: eso del campamento es una actividad que buscasteis cuando estabais aquí?

M: Desde aquí yo ya llevaba contratados 5 días (una semana entera). Fueron 3 días en una escuela de arte y luego otros 2 días en un campamento, el Barracuda, en donde hacía juegos e iba a la piscina.

El campamento no estaba al lado de la casa, me suponía 3/4 de hora andando. Como eso era muchos para Alicia decimos coger el autobús. Todos los días tenía una aventura para ir a llevarla y recogerla, además de la hora extra de campamento. Me di cuenta que los dos días que Alicia fue a las Barracudas acababa muy cansada.

De esa experiencia Alicia recuerda, frunciendo un poquito el ceño, que llovió el día de los cars. Todos los niños hacían cola para montar, pero a ella no le tocó porque comenzó a llover…

M: Mi idea era en principio que, del campamento que más le gustase, pudiera  repetir días puesto que se podían contratar días sueltos.

En el primer campamento, el de pintar, lo pasó bien. Lo que pasa es que era un sitio pequeñito y estaba toda la mañana sentada. Yo creo que le gustó, pero yo veía que se le hacía muy duro estar sentada desde las 9 hasta las 3 de la tarde en la misma habitación. Hizo unas producciones preciosas con acuarelas, nos trajimos dos.

foto de Alicia con dibujo inmersión en clase de pintura

El otro campamento estaba un poquito lejos. Era de 9 a 16:30 y era muy cañero.

Yo también lo que buscaba era que no hubiera gente que hablara español.

Entonces, en el primer campamento solo el profesor hablaba un poco de español y alguna niña, pero ahí Alicia no tenía mucha opción a hablar. Más bien ahí estaban muy calladitos. En el segundo, el Barracuda, ahí sí que jugaba y hablaba mucho con los niños. Era era más caro y estaba preparado como un campamento internacional. Allí va todo el que quiere.

El barracuda es un colegio de los de allí, con instalaciones lo suficientemente amplias como para organizar actividades al aire libre o de ocio: juegos, piscina, con lo cual aprovechaban la piscina calentita. Estaba más enfocado a actividades físicas, también alguna de manualidades y tenían muchas actividades. Nos mandaban un resumen diario de las actividades que habían hecho, pero muchas cosas (te digo la verdad) yo no entendía lo que eran. El argot infantil no lo domino, así que no sabía exactamente lo que había hecho. Había muchos niños y también había españoles. Alicia no hablaba mucho español, solo con los profesores, pese a advertirles de que yo no quería que hablaran con ella en español.

Al final, la mujer de la casa donde vivíamos (Emma, la mamá de los niños) me dijo que en el colegio donde iban sus niños organizan campamentos de verano. El mismo tipo de los que se organizan en Madrid en las vacaciones para los niños. Aquí también el ayuntamiento organiza actividades que les llamamos “campamento”, que los niños hacen el mismo horario que en el cole. Lo que pasa es que en vez de estar dando clases están haciendo juegos manualidades, es más lúdico, como actividades extracurriculares.

A Alicia le gustaba ir a Junior Town, así se llamaba. Era cómodo, estaba cerca y abrían de 8:30 a 15:30. Eso me permitía tener tiempo para mi y estudiar.

Allí Alicia conoció a Marina (otra niña que hablaba español) con quien lo pasaba bien. Se hicieron muy amigas. Le da cierta pena pensar que es difícil quedar aquí con ella. Marina vive en Tres Cantos (Madrid) y eso está lejos de nosotras aunque vivamos en Madrid. Para los niños es más complicado aceptar las despedidas:

A: cuando nos fuimos no me gustó, porque se terminaron las vacaciones y nos tuvimos que despedir.

M: Mientras Alicia estaba en el campamento, yo me quedaba estudiando porque tenía clases con Simon…

 

#3 Tutores de inglés

M. G.: ¿Quién es Simon?

G: Es un profesor particular, un English Tutor que vivía en la casa de al lado. Me enteré porque el dueño de la casa, donde estábamos alojadas, me lo comentó. Me dijo que, si quería, me ponía en contacto con él.

Mientras tanto, estuve buscando academias donde hubiéramos podido estudiar las dos, que ésa fue mi primera intención. Y la encontré: me pareció que tenía buena pinta y que eran bastante profesionales.  Seguramente estaba fenomenal, pero no llegamos a ir porque era archi-cara. Estamos hablando de que 1 semana para Alicia podía costar 450 libras para aprender inglés, en su nivel, con la mañana lectiva y la tarde lúdica.

En cualquier caso, aunque eligiera llevarla sólo a la parte lúdica, las 250 libras a la semana no me las quitaba nadie. Era muy caro.  El precio que me dio Simon de las clases eran 15 libras la hora, que es muy barato.

Con Simon estuve hablando bastante, cruzamos bastantes correos antes de irme, mientras que con los de la casa no hablé tanto. El dueño de la casa me dijo que prefería no estar en medio de lo que acordáramos. Quería separar una cosa y otra. Aquella reacción de “no quiero saber nada de lo que habléis entre Vosotros” me pareció muy cortante, muy fría. Y Simon sí que me escribió y además me mandó su currriculum, de cómo funcionaba, con lo cual no me estaba “vendiendo la moto”.

Simon, la forma que tiene de trabajar es que aloja gente en su casa y la gente va a allí a estudiar. Es un tutor que da clases en casa y, por supuesto, intentó decirme que le parecía un acierto si yo elegía sus clases (también se “vendía” él). En verano Brighton se llena de gente, las escuelas están a tope y algunos profesores no siempre tienen la experiencia necesaria.

Simon nos trataba a cuerpo de rey, se portaron fenomenal. Se preocupó de cómo podía llegar yo a Brighton con la niña (si en tren, ..) en autobús es la forma más barata para llegar, me dijo. Fue a esperarme en Brighton a la llegada del autobús y nos llevó hasta la casa, que estaba al lado de donde nos alojábamos.

Para mí lo mejor de Brighton ha sido este profesor y lo he disfrutado muchísimo. El estar con él y hablar con él ha sido lo mejor. Simon se centró mucho en las clases.  Es un profesional y ya está. Ha sido profesor del British Council y luego ha sido profesor corrector de los exámenes de Cambridge en Brighton, con lo cual tenía todo el material para clases. Sabe 4 o 5 idiomas: ruso, alemán, francés, español e italiano.

El día que Alicia venía conmigo el todo el tiempo se ocupaba de que ella tuviera un entretenimiento. Incluso algunos días, Diane (su mujer) que había sido maestra jugaba con Alicia. Esos días Alicia pegaba un “avanzón”, aprendía un montón

foto de una niña con dibujo realizado en un campamento de verano

M.G.: ¿Además era maestra de niños de primaria? O sea, que estaban jubilados.

M: Ella está jubilada, pero él todavía no se ha jubilado, sigue cotizando porque se puede hacer eso. Llegamos un lunes y el martes empezamos con las clases con Simon y a partir de ahí tuve clases todos los días hasta que me vine.

M.G.: ¿Tú le dijiste que tenías un objetivo en cuanto al aprendizaje?

M: Yo le dije que quería preparar el C1 y mejorar mi pronunciación. Y en eso se centró.

M.G.: o sea que los libros que usabais se centraban en el C1…

M: Cogimos un examen del C1 y estuvimos  trabajando sobre eso, sobre el examen del C1. Un examen, pero dándoles las vueltas de dónde se pone el énfasis, por qué, qué es lo que se busca, qué es lo que busca el tribunal,  qué es lo que se pretende.

M.G.: ¿Y de cuántas horas estamos hablando, más o menos?

M:  Hice lo que pude, porque él cuando más gente tiene es en verano y a la gente que se aloja en su casa él le da clase por la mañana. Y a mí, como no estaba alojada en su casa, el tiempo que me podía dedicar era por la tarde. Entonces iba de 3 a 5. Tan solo una semana, cuando el no tenía a nadie alojado en su casa, pude ir por la mañana. También fui algún fin de semana.

 M.G.: ¿Cuántos días en total de los 26 días que estuviste? ¿ lo pagaste todo al final?

M:  Todos los días, excepto 3 o 4 como mucho. Lo pagaba cada día. Yo desde aquí ya llevaba el plan hecho, más o menos, y luego allí fuimos adaptándonos. Él ya me dijo que tenía alumnos y que sus alumnos de casa eran por la mañana.

Considerando todos estos aspectos, me da por pensar que entonces compensa mucho más tener un tutor que asistir a una academia y María tiene una clara opinión al respecto:

M:  Depende de lo que te cobre el tutor, porque no creo que todos lo hagan de la misma forma y por el mismo precio. Además, que no creo que sean tan buenos.

A ver, Simon es bueno, depende de para quién. A todo el mundo seguro que no le vale. A mí me vale porque su método es el antiguo, el clásico, el de lápiz y papel. No utiliza medios audiovisuales, ni nada.Por supuesto, tiene un portátil y utiliza el correo electrónico. No está desfasado ni mucho menos. Es solamente que su método de dar clase es lápiz y papel. Sí que utiliza cintas de cassette de las de antes (porque las tiene) y él no se ha actualizado porque dice que su sistema lo tiene tan mecanizado y que a él le funciona, que para nada intentaría cambiarlo.

Hay gente que eso no le gusta, ya busca algo más moderno. Lo que sí sé es que tiene muchos alumnos que van desde Japón hasta allí todos los años. La última alumna que tuvo fue una niña de 16 años, bailarina de ballet. Esta chica estudia ballet profesional y teatro y desde luego que el idioma inglés, por supuesto, lo tiene que tiene que aprender.

Digamos que Simon es una persona muy honesta, con la que yo he disfrutado muchísimo mi estancia allí. 

M.G.: Y Alicia ¿tuvo clases particulares?

M: No, ella estuvo en los campamentos porque yo prefería que, si tenía que aprender inglés, lo aprendiera jugando con niños. Entonces puse más énfasis en eso. Las primeras semanas ella se venía conmigo a las clases con Simon. La mujer de Simon le dio un montón de libros para niños, una muñeca, unas bolitas…

 

#4 ¿Repetirías la experiencia de inmersión lingüística y cultural en Reino Unido?

El año que viene, para sus próximas vacaciones, a María le gustaría repetir la experiencia, pero algunas cosas las planteará de forma distinta para poder disfrutar de unos días también con el padre de la niña, que esta vez no pudo acompañarlas. De eso hablamos en los siguientes minutos:

M: De hecho, volveremos seguro a Inglaterra o a Escocia, que ésa es otra opción que barajo. No descarto estar allí en el Festival de Edimburgo con Ángel y visitar las Highlands durante 15 días y quedarme allí con Alicia hasta que empiece el curso.

Me apetece muchísimo Edimburgo. “Me apetece” entre comillas, porque por un lado me gusta a la ciudad, pero no el clima. El que esté todo el verano lloviendo, no me hace mucha gracia. En cambio en Brighton tienes sol, aunque en el norte te puedes plantear otras actividades.

Ahora, a la hora de buscar casas con niños ya sé cómo hacer la búsqueda. Lo haría dentro de esas plataformas concretas: Homestay y AirBnB. Podría ponerme de acuerdo con otras personas para alquilar durante dos meses compartiendo gastos.

El sitio donde vivimos estaría bien. A este señor no le importaría alquilarlo todo ese tiempo, siempre que haya alguien que se responsabilice. Así él no tiene que ocuparse de nada durante dos meses. Si alquilas por días o por semanas a él le supone limpiar, cambiar sábanas, etc.

M.G.: ¿Qué cosas repetirías de Inglaterra?

A: La casa

M.G.: ¿Por qué la casa?

A: Porque tenía niños y eso me gusta más que las actividades, pero mi madre quiere con el profesor. Pero yo no quiero con el profesor.

A María le gusta más la idea de alojarse en casa de Simon, su tutor, porque según lo que nos cuenta, lo ha vivido con gran satisfacción. El aprovechamiento del tiempo y de los recursos han sido óptimos. Y a lo largo de toda la conversación, también detecto en ella una notoria admiración por el Reino Unido, por su manera de hacer las cosas.

M.G.: ¿Repetirías las clases con Simon? ¿Qué cambiarías?

Cambiaría la familia: me gustaría una familia más extrovertida, pero eso en los ingleses es muy difícil.

#5 Visita al Open Market de Brighton

También es cierto  que la última semana, conocí a una chica profesora que tiene dos niños. Creo que es por ahí por donde tengo que tirar, porque enseguida hubo feeling. Nos conocimos en un taller que estaba haciendo en el open market, al lado de la casa donde estábamos.

Al open market de Brighton le han dado un giro. Ahora todo lo que se vende allí es de productores que viene directamente del campo, sin intermediarios. Se hacen muchas actividades, sobre todo actividades relacionadas con los niños y eso le da mucha “vidilla”. El open market nos pillaba de camino y, si lo que había allí nos gustaba, nos quedábamos toda la mañana.

M.G.: ¿Es un mercado de qué tipo? ¿Como un mercadillo?

M:  Un mercado de frutas, verduras, pescado, productos frescos y también panadería. Más que un mercadillo de los que ponen aquí en la calle, se parece a las galerías de mercado que tenemos en España: un sitio techado, que, si el día está malo, te permite ir igualmente. Incluso tiene cafetería, tienes wifi y puedes leer el periódico. Allí alternan la posibilidad de comprar el pan y tomarte un café,  como en el famoso mercado Covent Garden, en Londres, que es más turístico. Un día hicimos yoga, otro día Alicia hizo un taller de disfraces y otro de manualidades y pintura. Hizo muchas cosas…

Este tipo de mercado abierto es una idea muy buena. Puedes hacerte autónomo y promocionarte como tutor de español, tutor de yoga o de lo que tu sepas hacer (en la tienda tienes mi guía Elenuka de cómo hacerte tutor self-employed en Reino Unido). Creo que esto no es tan sencillo en España entre otras cosas porque no es tan sencillo hacerse autónomo y pagar únicamente por lo que haces sin necesidad de tener cuotas fijas (en este otro artículo te cuento qué debes pagar como self-employed).

Para María es agradable haber tenido esta charla. Le ha vuelto a conectar con todos esos pequeños detalles de las vacaciones, que de otra forma le hubiera sido difícil recordar.

Nos quedan aún muchos temas interesantes sobre los que hablar con María. Esta madre decidida, que apuesta fuerte por el futuro de su hija, lo demuestra con este claro compromiso de inmersión en sus días de vacaciones. Vemos que está dispuesta a embarcarse con valentía, con todo lo que ello conlleva…

 

 

 

Inmersión lingüística en UK con una profesora y la mirada de su niña

Inmersión lingüística en UK con una profesora y la mirada de su niña

María estuvo el verano pasado en Brighton con una familia. Su objetivo era pasar con Alicia, su hija, el mes y pico que tiene de vacaciones, para que la peque pudiera aprender inglés por inmersión.

 

Inmersión lingüística en las vacaciones de verano con una niña de 6 años

La inmersión es una particular forma de aprender idiomas, que consiste en permanecer durante un tiempo en un sitio donde se hable ese idioma, absorbiendo la cultura en general: costumbres, saludos, frases comunes, estudios, paseos, comidas, etc.

Alicia es una niña de seis años que acaba de cumplir 7 en Inglaterra y María es profe en España. Para ella, al igual que para otras muchas profes, lo de hablar y enseñar a su hija inglés van unidos de la mano.

María fue por primera vez a Inglaterra en 1990, durante un mes, sin saber prácticamente nada de inglés y al regresar de ese mes intensivo, notó que ya se defendía bien con el idioma.  De ahí que decidiera realizar esta experiencia con la niña y la he entrevistado estos días para que me cuente cómo ha ido. (Ángel, el padre de Alicia no podido participar de esta experiencia por motivos laborales y familiares, de los cuales hablaremos más adelante)

Aunque la mayor parte del tiempo, es María quien responde, Alicia es una niña con mucha personalidad, que interviene activamente en la entrevista para aportarnos su especial visión de este viaje:

MR: Yo quería ir con Alicia a Inglaterra. El objetivo era primero descansar yo, que descansara Alicia y el segundo objetivo estar las dos solas, que me parece muy importante. El tercero era, si podíamos aprender inglés, mejor que mejor ¿Por qué en Inglaterra? Porque lo mejor era elegir un país donde pudiéramos cumplir esos objetivos: estar las dos solas y de paso, aprender (o mejorar) un poquito el inglés.

Hay muchas cosas que se me habían olvidado de cuando estuve ese mes intensivo y otras que sí aprendí, pero cuando ya tienes un cierto nivel el progreso no es tanto. Sí incrementas el vocabulario y aprendes algunas expresiones. Yo he mejorado la pronunciación, que en eso me he centrado sobre todo en estas vacaciones: en mejorar la pronunciación y a la vez que la pronunciación, mejoras el listening.

Me hubiera encantado ir a la casa de una familia con la que hubiéramos compartido todo y eso lo puedes hacer solamente si la familia es tu amiga.

Como yo no tenía amigos allí, aunque intenté contactar con gente que conocía, la alternativa era buscarme un apartamento para nosotras solas o la otra opción era buscar una habitación con una familia.

Alojamiento: ¿Apartamento o familia?

Hablé con una madre del colegio de la niña, de aquí de Madrid, y me contó que el año pasado fueron ella y su pareja (españoles) con sus dos hijos, a un apartamento. Ellos me dijeron que la idea de ir a una casa era mucho mejor porque así tienes más inmersión.

Como yo no sabía cómo hacerlo, ella me recomendó una web que es Homestay donde te alquilan habitaciones y vas a una casa.  Por ahí empecé y como no me acababan de cuadrar las ofertas que veía en Homestay, me puse a buscar en Google “Equivalentes o alternativas a Homestay“ y me salió “AirBnB “.

Yo no conocía estas plataformas y me puse a buscar por una zona en la que no hubiera mucha afluencia turística, sobre todo española. Iba buscando más la zona de costa, porque siempre te entretiene, tienes más alternativas de ocio y buscaba un poco más hacia Norwich (más al norte). Es una ciudad bonita, me apetecía también una ciudad que no conociese.  Buscaba por los dos sitios: Norwich y Brighton.

Como Google hace de las suyas y te guarda todos los datos que tiene por ahí, entonces me llegó una oferta de “¿Estás buscando una casa en Brighton? Pues vente a mi casa” o algo así y encuentro por casualidad en Homestay, una casa en la que había niños.  

La plataforma facilita que el cliente y el anfitrión se pongan en contacto, así que me puse en contacto y tuve una entrevista por videoconferencia con el dueño de la casa a través de la propia plataforma de Homestay. En la entrevista apareció la niña pequeña de ellos. Yo veía que era una niña más o menos de la edad de Alicia (tenía 5 años pero parecía mayor a nivel de madurez)

Este tipo de plataformas funciona como una red social, donde la forma de establecer la relación se llama “de recomendación” y se usa mucho allí. Tanto los anfitriones como los huéspedes o inquilinos se van creando una marca en base a una recomendación, como ocurre con EBay.

AirBnB es muy particular porque tiene diferentes tipos de reserva. Una es la reserva de tipo inmediato, es decir, que tú reservas y en ese momento pagas y el propietario de la casa no tiene opción a decir que no. Otra es que tú lo solicitas y el anfitrión se reserva el derecho de admisión: aunque la casa esté disponible puede decir que no te hospeda porque no eres el tipo de huésped que le interesa.

M: Si bien estaban anunciados por Homestay y por AirBnB, ellos mismos me dijeron que me fuera a AirBnB, porque a través de esa plataforma tenían más margen de maniobra para hacerme una oferta mejor, porque yo quería 26 días.  

Entonces, como yo ya había hablado con el propietario, él lo hizo así:  puso la oferta de su casa en AirBnB y yo en ese momento hice la reserva y lo contraté por ahí.

La oferta, cuando la vi, eran 1800 €, pero cuando me hicieron esta oferta yo dando palmas con las orejas, claro.  (Ahora ya sé que no es la mejor forma de hacerlo porque lo pagué todo por adelantado: en el mes de mayo yo ya había pagado mis vacaciones 1400 y pico euros, todo, por 26 días)

Ellos dijeron que permitían el uso de la cocina, incluso me ofrecieron la posibilidad de cocinar para nosotros, pero sin el compromiso de tener que hacerlo y me parecía bien. Pero el día del viaje, recibo un mensaje a través de la plataforma de que el desayuno y la cena me lo pueden preparar y lo podemos tomar en la habitación.

Y eso me rompió los esquemas, me pareció negativo:  yo lo que quiero es comer con ellos, utilizar el mismo sitio que ellos utilicen para comer. 

Llegué a Inglaterra preocupada realmente y, en mi forma habitual de hacer las cosas, se lo planteé directamente: “Yo he elegido esta casa porque hay niños. Quiero que Alicia se relacione con los niños. Si no hubiera elegido otra casa para tantos días. El desayuno, vamos a probar, me lo puedo tomar en la habitación, pero la cena no me gustaría tomarla en la habitación”.

Alicia fondo bosque

Entonces, ya se lo dejé claro desde el principio: les dije que pusieran precio a la cena y a partir de ahí, me cobraban cinco libras por cada una de nosotras (lo cual me pareció razonable) y ya cenábamos con ellos.

El desayuno era fácil: tenía un refrigerador pequeñito en la habitación con lo cual me resultaba fácil tener leche, galletas y las tostadas para hacer. Y, como en cualquier caso, el desayuno iba a ser solas porque los niños estaban todavía en el colegio, lo eliminé desde el primer día y dejé la cena.

Ya ahí les estuve rompiendo sus esquemas, porque, si bien tenían tres habitaciones de Bed and breakfast, a todos los efectos la gente desayunaba en la habitación y ellos no estaban acostumbrados:  era la primera vez que cocinaban para alguien que estuviera alojado en su casa.

Aunque esto del hospedaje tipo Bed and Breakfast ya se estila en Madrid, realmente hay pocas casas aquí, en España, lo cual me despierta la curiosidad por el tema impositivo.
La conversación fluye de manera agradable con María, así que me atrevo a preguntarle:

M. G.: ¿Ellos en Inglaterra ponen Bed and Breakfast? Porque el B&B cotiza como un hotel con otra categoría…

M: No, no lo pueden poner. No creo que puedan.  En la casa no pone nada, pero clandestinamente no creo que puedan estar haciendo esto, a ojos vista. Todo el mundo lo sabe, que ellos tienen allí gente alojada: los vecinos, los padres de los niños. No es algo que se esconde, se anuncian en internet a través de Airbnb y de Homestay.

Parece ser que los impuestos los pagan a través de Irlanda. Es decir, de alguna forma se están “escaqueando”, pero eso es otro tema que yo no conozco.

Nosotros hemos estado allí, era un bed and breakfast, para todos los efectos.

 

Integración y relación con una familia con niños

Empiezo a notar que “No es oro todo lo que reluce” y si bien tiene pensado regresar al Reino Unido en sus próximas vacaciones, María deja bien claro su desencanto con parte de la experiencia vivida:

M: No ha sido una integración en la que se establece una relación. Ellos tienen un negocio y nosotros éramos clientes y ya está. No ha sido una familia que le interesara tener una niña, porque lo mismo les daba tener una madre con una niña que tener un abuelo con su perro, que una pareja o lo que fuere.

Es más: nosotros les hemos sacado un poco de su rutina. Yo creo que hemos podido llegar a ser hasta un grano en el culo, una molestia.

Ellos tienen tres niños, no tenían todavía living room porque estaban haciendo la casa poco a poco, entonces comían y cenaban todos en la cocina. No tenían otro sitio donde comer.

Además, en la otra habitación que tenían alquilada, había dos chicas francesas, estudiantes que habían alquilado la habitación por tres meses. Estaban contentos porque tenían dos habitaciones alquiladas: la mía, alquilada para un mes prácticamente y la otra para tres meses.

Eso, dentro de un B&B es genial, porque no tienes que estar cambiando sábanas y limpiando la habitación cada dos días. Es un buen negocio, han tenido un buen verano.

Las otras chicas utilizaban la cocina y yo enseguida entablé conversación con ellas, mi objetivo era que en la niña se relacionara. Pero claro, el problema es que ellos no querían coincidir con las chicas francesas por las cosas éstas de los ingleses de no relacionarse, no hablarse, no verse, no mirarse.

Entonces, nosotras cenábamos con las chicas y luego normalmente Alicia se subía a jugar con los niños. Digo “subir” porque las habitaciones estaban abajo y ellos vivían arriba.  Yo no sé lo que había arriba porque nunca subí, con lo cual no es una familia con la que yo he estado. Era una habitación con derecho a cocina y luego sí Alicia se relacionaba con ellos durante la comida y jugaba con los niños.

Alicia se acerca curiosa e inquieta por saber si le estamos grabando la cara y cuando le digo que es sólo la voz, se tranquiliza y aprovecho para preguntarle por la casa, a lo cual responde ya sin timidez:

Alicia en UK

M. G.: ¿Y teníais cada una una habitación?

A: no, dormíamos en la misma habitación y había un jardín. Y por la habitación no se podía salir directamente al jardín. Se salía por detrás, por la cocina.

M. G.: ¿Y qué veías desde la habitación, Alicia?

A:  Se veía la calle.

M. G.: Y la tele estaba en inglés ¿y qué veías en la tele?

A: My Little pony y poco más. Todos los días desayunábamos en la habitación.

M. G.: ¿Alguna cosa especial inglesa?

A: Unas galletas de chocolate.

M: Si Alicia tenía que ir al campamento, desayunábamos más temprano y ahí ya teníamos que aligerar un poquito para llegar a tiempo. Pero si Alicia no tenía que ir al campamento, nos levantábamos más tarde y desayunábamos a las 10 de la mañana.

No se sí te acuerdas que me metía contigo en la cama un rato, veíamos la tele, contábamos cuentos, jugábamos debajo del edredón…

La niña ríe divertida recordando dulces instantes de juegos y yo pienso en aquellas pequeñas cosas cotidianas, que permanecen en nuestro recuerdo cuando somos niños… ¿Quién no recuerda ese aroma de un desayuno preparado por unas manos amorosas?

Alicia cumplió sus 7 años mientras estaba en Brighton y lo pasó realmente muy triste… Ya han pasado unos meses de esto y casi no recuerda esa tristeza, aunque la experiencia dejó un sabor agridulce a su mamá. Son los primeros “choques” culturales de lo que constituye una verdadera inmersión en un país, aunque de eso hablaremos en la próxima entrega de esta entrevista.

Cuéntame qué tipo de experiencias has tenido con plataformas como Homestay, AirBnB o ¿de qué otra forma te irías?