Los cuatro caminos del principiante

Los cuatro caminos del principiante

 

The four paths of a beginner

 

 

Hay gente que desaparece (como mi marido), lo clásico de irse a comprar tabaco y no volver. Lo mismo pasó con Paco.

    -¿has hablado con Paco?.

Me preguntaba Mons cada vez que me veía, queriendo ayudarme supongo a buscar trabajo y aconsejarme.

    – No. Le puse varios mensajes y le he llamado varias veces, pero no me ha contestado.

Los caminos de buscando a Paco no funcionan, pero se aprende. Y exploré por mi cuenta la búsqueda de empleo.

 

1. El camino del CLTA

Mi llegada a Londres fue directa a hacer los cursos de CLTA del Instituto Cervantes mientras esperaba el QTS. De primeras, la enseñanza de español me parecía más sencillo que enterarme del sistema educativo y preparar las asignaturas de informática o de tecnología (con la dificultad añadida del inglés).

No me llevó mucho tiempo ver que los caminos del Cervantes son claros. Por aquello de la crisis, la marca España se autofinancia ofreciendo cursos y talleres. Algunos sin duda de gran éxito cómo el de buscar trabajo de profesor de ELE en Londres / Inglaterra por 70 libras. Pero actualmente las academias privadas reciben más CVs que llamadas de alumnos pidiendo clases de español.

Por tu cuenta puedes explorar Gumtree para ofrecerte como tutor por un módico precio semanal. También en Hiboo por 300 libras al año puedes anunciarte en las páginas amarillas, que no funcionan.

En mi desperada búsqueda, conocí a Silvia, una chica que me dijo que su primer año ya podía vivir de las clases particulares. Pero también, como sucedió con Paco, desapareció.

Leo que hay cosas sobre Dios que no podemos nosotros mismos descubrir o encontrar una respuesta. A mí me ha pasado en este camino. Ni dios sabe cómo se consigue trabajar de profe de ELE más allá del Cervantes.

Los caminos de profe de ELE son como los del señor: inescrutables.

 

2. El camino de Jelou, Jaguaryou y cómo trabajar de lo mío

Algunas veces te encuentras con gente sincera como Agnes:

    – ¿tu de qué trabajas?, le pregunto.
    – Yo soy abogada, pero trabajo haciendo camas en un hotel.
    – ¿Y Helen?
    – No. Ella trabaja de lo suyo.

Deimon dice que no sabe qué es eso de trabajar de lo suyo, pero ahora que lo pienso, a mi incluso me suena a puterío. ¿en qué trabajas? Pues… yo de lo mío. Como si aquello fuera impronunciable.

Para Agnes, Helen y muchos de los que llegamos sabiendo inglés era muy conveniente el poder trabajar de lo nuestro. La competencia haciendo camas, o en un burguer o de camarera también es brutal. Para Helen era además aquello de la familia en España. Toda una carrera de farmacéutica para trabajar de camarera. No se puede decir. La salida del armario no es tan sencilla. Con orgullo finalmente puedes decir “yo trabajo de lo mío”. Así parece que le ocurrió a Helen.

En mi caso, tenía tantas preocupaciones familiares y económicas, que para cuando encontré el trabajo de lo mío, ya estaba en él: trabajo de supply.

 

3. El camino de haz lo que te gusta

La opción de From Lost to the river puede hacerte aprovechar a intentar trabajar de lo que te gusta (do what you love). “Doing what you like is freedom, liking what you do is happiness” (Frank Tiger). Pero parece ser que no es un camino Bad carrier advice: do what you love. A no ser que encuentres la forma de Yo Claudia o cómo vivir de los benefits. Este es otro camino a explorar, pero has de estar al menos un año trabajando.

 

4. Los caminos inéditos y el encuentro con Paco

Sin encontrar a Paco, descubro que las guardias seguidas (de varios meses) son horribles. Si tengo que pasar tres años de guardia seguidos para trabajar de profe, para mi es mucha tela, pudiendo estar en casa cuidando a un niño.

Ahora que mi carrera se ha conducido por otros lares, entre la necesidad de explorar y la comodidad de no tener que moverme de casa y pasar frío por las calles, me quedo como estoy. De momento un camino inédito.

El que iba a ejercer de adviser para comenzar mi carrera de profe en Londres estaba desparecido. Supongo que como las desapariciones las tenía por costumbre, no me asusté. Entonces no sabía muy bien lo que me esperaba, pero ahora en la distancia y con tranquilidad puedo resumir el pedazo de consejo en tres pasos.

Y para concluir, deciros que finalmente hace unos días me he encontrado a Paco, pero como con mi marido, ya no lo necesito.