Nunca pensé en San Valentín hasta vivir en Reino Unido

Feb 14, 2017 | LIFE IN UK | 0 comments

No sé cómo se me ha ocurrido incluir el día de San Valentín en el título. Ni siquiera en el blog. No sé cómo ha empezado todo, aunque intuyo que éste debe ser uno de los efectos de vivir en Reino Unido. Ese efecto primario o secundario en el que definitivamente ya no hay vuelta atrás ni siquiera para hablar de amor.

Nunca antes de vivir en Reino Unido pensé en San Valentín ni cuando estaba enamorada. Nunca pensé en que me felicitaran ni en felicitar en este día. Mi padre decía que eso eran cosas de El Corte Inglés y de querer vender a toda costa. Yo me lo creí, pero ¡aquí me tienes! hablando de amor el día de San Valentín.

Hoy, para hacer una pequeña celebración tipo británica, he rescatado algunas de las cosas que se hacen en San Valentín en Reino Unido. El día de los enamorados se celebra con más bombo que en Spain is different, me comenta Abel en su email. Desde luego no puedo estar más de acuerdo. La costumbre de celebrar San Valentín es a “todo trapo”, a bombo y platillo, por todo lo alto y no se me ocurren mas adverbios. Y es muy complicado sustraerte de esta celebración ni aunque te escondas en lo más recóndito del lugar.

Hilemos algunos temas relacionados con esta costumbre.

Los regalos “rosas”

 

En Reino Unido son regalos habituales las flores y ¿cómo no? los chocolates. También algunos excéntricos románticos y con dinero pueden hacer otros regalos más inusuales  como un vuelo en helicóptero, un paseo en globo o la oportunidad de probar un Ferrari. Pero definitivamente lo más habitual es la costumbre de escribir y enviar tarjetas de amor a ese amante, amigo, hermano o ser querido. Siempre fue en forma de tarjeta manuscrita que se recibe o se envía por correo. Ahora tenemos las versiones ya impresas y entregadas en mano además de las digitales por whatsup o por FB.

El año pasado recibí una tarjeta de amor el día de San Valentín. Y este año sólo he podido hacerla una foto para el blog y autoregalarme una caja de bombones por aquello de no perder las buenas costumbres. Era una tarjeta rosa llena de corazones en la que se veía escrito su nombre y el mío: Steve, Menchu. Así me llegó: entregada en mano de parte de mi inglés de pro. Yo, ya advertida con antelación, regalé otra tarjeta y una caja de bombones que compré en el aeropuerto. Steve siempre se aseguraba de que yo me enterara de lo que tenía que hacer en estos casos.

Acepté la tarjeta “rosa” llena de corazones. Sí, lo confieso, y eso no hace daño. Lo de los prejuicios no lleva a ningún sitio. Tan sólo le pongo un pero…

¿Pero no sabía Steve que a mi NUNCA me gustó el color rosa?

El color rosa y yo nunca nos habíamos llevado bien. A decir verdad, nunca nos habíamos llevado. Quizá era por aquello de llevar la contraria a lo que debe gustarle a las chicas. Siempre fui un poco rebelde sin causa (y con ella) y procuré no seguir esas normas impregnadas de rosa y azul.

Volvamos a la tradición británica y a esos gustos al rosa en estas celebraciones…

Steve es de esos hombres que siempre saben hacer lo correcto según el manual. Los manuales y los know how están por todos sitios. Pues bien, tomemos el manual universal de buenas costumbres sobre qué hacer con una mujer. Aquel volumen, por ejemplo:

Título: “Cómo hacer feliz a una mujer sin preguntarle nada sobre ella”

o ¿qué tal este otro?

Título: “Cómo proponer matrimonio a tu amor un día de San Valentín en un año bisiesto” .

Este último es por el año pasado y válido para los próximos bisiestos. Ah! y sólo para mujeres. Hay que casarse. ¡qué maravilla! ¡garantizado! parece que si lo propones en un año bisiesto hay muchas más probabilidades de que se produzca tal evento. Además en esos leap years las mujeres tenemos el permiso explícito sin resultar quizá unas lanzadas intrépidas, busconas o especialmente atrevidas. No fue así en mi caso. Pero viene a cuento de que es una costumbre también británica. Tal petición y final feliz no se produjeron porque resultó ser para mi una imposibilidad y una ilusión pasajera de unos meses, hasta que volví a Spain…

Pero me encantan los ingleses. Siempre me quise hacer extranjera y puedo decir que soy anglófila por los cuatro costados. Esto va en serio.

También va en serio mi cambio de opinión sobre el color rosa. A estas alturas puedo cambiar ¿verdad? Y me lo he tomado tan en serio que he hecho el cambio de imagen del blog y de la TIENDA de From Lost to the Tamesis. Verás que ha pasado de ser sólo rojo y gris a llevar tonos rojos y rosas por todos sitios. De este cambio tiene la culpa esta vez Alvaro, mi ilustrador favorito. Ya hablaremos de él y del librito “Bosco” en los próximos días.

Y a propósito de admiración y de amor secreto (esto va por Alvaro que seguro que no me lee) pasamos al detalle de los secretos que se esconden y desvelan en San Valentín.

El admirador secreto

En el día de San Valentín es costumbre enviarse cartas de amor desde hace más de cien años  ¿lo sabías? Pero lo que más me ha interesado es leer que eso empieza a corta edad, en el colegio. Los niños y los adolescentes esperan su carta de amor del admirador secreto el día de San Valentín. Ese es el momento de revelar su secreto.

Para hacer honor a lo anglófilo, he de volver a los manuales. En este caso he extraído las recomendaciones del manual de la mismísima wiki de “como hacerlo …”

“Cómo hacer el día de San Valentín para declararte a ese amor secreto” y he leído incluso que hay diez wiki-hows relacionados. oh! my God!

Desvelemos en inglés qué hacer en tres partes sobre el proceso: Wooing Your Crush, Revealing Your Identity y Getting to Know Your Crush. ¡Estupendo! Leemos aquí despacito y analizamos bien para enterarnos ¿ya? Yo creo que lo he conseguido. Pero ahora llega la hora de la verdad y pasar a la acción.

Tu ¿te atreves?

Yo desde luego, sin ser inglesa, seguro que sería una de las que me encantaría escribir y prepararlo todo. Según reza en la wiki-how el proceso sería de la siguiente forma y manera: hacer el cortejo, revelar mi identidad y finalmente presentarme. ¡uy qué nervios!. Pero definitivamente no me atrevería a revelar ese amor secreto. No creo que me atreviera a cruzar en mi adolescencia la raya de admiración secreta a ese profesor o a aquel chico al que en muy pocas ocasiones pude ir a ver los fines de semana por mucho que me ardieran las entrañas. Nunca mis amores locos y platónicos fueron entre iguales a esa corta edad. ¿O quizá nunca en esto del amor he acertado en la edad? Ahora con 50+ me cortejo(an) los de 40+ aunque finalmente me tachen como posible candidata a novia-amante … fíjate ¿qué sabrán estos jovenzuelos de mi entrega en esto del amor? 🙂

¿Y tú, cómo esperas esa declaración de amor?

Hay cosas universales, como el amor, que atraviesan barreras y fronteras sin que cambie una coma ¿pero surte el mismo efecto hacer una declaración de amor en año bisiesto en Inglaterra que hacerlo delante del patrón de fiestas de tu pueblo en Spain is different?

Pensemos en esa España profunda, en la Macarena, en las fallas, o en las fiestas que sean. O sino, en esa España postmoderna en Madrid o en BarCeloNa. O sino, en cualquier rincón de la península donde se nos antoje estar. Definitivamente ni por lo más remoto me imagino recibir una tarjeta de amor de parte de un caballero español ¿y tu cómo esperas esa declaración de amor? ¿Cómo ha sido tu San Valentín? ¿lo odias? ¿lo amas? ¿te resulta indiferente y pasa sin que te enteres?

Por mi parte me despido ya, y espero y deseo que hayas pasado un buenísimo día de San Valentín. Seguro que si vives en Reino Unido no te habrá pasado desapercibido.

¿Nos cuentas?

Un abrazo con todo mi amor,

Menchu

Me llamo Menchu

Escribo sobre experiencias de trabajo y vida en Reino Unido. La newsletter de From Lost to the Támesis es gratis y en ella comparto mucho más de lo que ves aquí en la web. ¡Únete ahora! Me gustaría conocerte ♥ 

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